
Cuando era una nena, no existía cosa en el planeta que me gustara mas que jugar con mis barbies. Estaba horas y horas armando la casa, con cada detalle que tenia que ser perfecto para poder empezar a jugar. Cuando era una nena nada me afectaba, si me enfermaba, si me caía o si me dolía algo no importaba, todo era solucionable con un besito de mama, un poquito de dibujitos, un chocolatín o un juguete. Cuando era una simple niña veía en la tele que las cosas malas se solucionan con amor, con esperanza.. hasta pidiéndole a una ventanita mágica los problemas tenias una fácil solución. De chiquitos nos enseñan a jugar, a creer en la magia, en el amor, en que todos nuestros sueños pueden hacerse realidad. Cuando somos nenes nos pintan un mundo rosa que, muy rara ves existe. De echo no existe.. pero a muchas personas se les da por pintarlo para que desde afuera se vea rosado.
Hoy que ya no soy mas esa nena inocente, me encuentro con un mundo totalmente distinto al que me contaron. Hoy cuando me duele, la solución es un fármaco. Si estoy triste, la solución es seguir adelante. Si hoy alguien muere, no revive en el capitulo que viene, ni vas a encontrarte que es una confusión, ni mucho menos va a aparecer mágicamente por una ventana mágica del cielo, para decirme que tenga fe. Hoy con mis escasos 20 años, me doy cuenta que los sueños raramente se cumplen, que nadie se vuelve bueno por mas amor que le des y que el “amor” de tu vida, nunca va a dejar a su prometida por mi. Hoy la vida es decepcionante. Te demuestra una y otra vez que no es lo que vos creías y querías que seas, y que cada momento que transcurra se va a poner peor. En el mundo pasan cosas terribles y nadie hace nada por ayudar. A nadie le importa nada mas que su propia persona.
Creo que la culpa es de nuestros padres, por querer inocentemente que vivamos una infancia tan feliz, que no nos prepara en lo absoluto a la vida real. Somos como un animalito que vivió enjaulado y luego de muchos años es liberado en la selva. Estamos completamente indefensos al mundo real. Hoy no queda otra que salir a descubrir como eran las cosas realmente, solucionando yo misma mis problemas sin ayuda de nadie. Es hora de dejar atrás esa nena que todo lo arreglaba con un dibujito.
A mis 20 años, todavía me cuesta entender muchísimas de las cosas que pasan. A mis 20 años, todavía sigo esperando que esa persona que murió se despierte y me diga que solo dormía. A mis 20 años sigo creyendo en mis sueños, aun sabiendo que no se van a cumplir..
A mis 20 años se que no existen las hadas, y que los príncipes tampoco están.. pero lo sigo esperando.
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